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Hablemos sin palabras

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Siempre se ha dicho que el ser humano se adapta a la situación que le envuelve, y por tanto, en el campo de la comunicación hay infinitas maneras de expresarse. La más común es el lenguaje hablado. Sin embargo, las palabras no son la fuente principal de la comunicación, sino que la comunicación no verbal es la esencia del lenguaje. Los gestos, las miradas, incluso el tono de voz… dicen más que las palabras que pronunciamos.

Desde siglos atrás, las personas con discapacidad demuestran su destreza y su impresionante habilidad para desarrollar sistemas de comunicación. Hablamos de la lengua de signos, del braille, de los tableros con el abecedario pintado, entre muchos otros. Pero para comenzar a adentrarnos en este mundo tan desconocido y a la vez tan presente, voy a retroceder al siglo XIX.

Año 1844, Samuel Morse, un aclamado pintor y escultor estadounidense, creó un telégrafo que funcionaba a través de un código de puntos y rayas, el hoy denominado Código Morse. Este artista poco se imaginó que su inventó tendría distintas aplicaciones, desde su uso a través de los sonidos, con rayos de luz y hoy, gracias a la tecnología, se utiliza para el funcionamiento de artilugios de apoyo para personas con discapacidad física. Algunas personas encuentran difícil usar un teclado o un ratón, pero sí pueden comunicarse con el código Morse, que sólo requiere la capacidad de indicar los puntos y líneas en un dispositivo, que después envía el mensaje a través de una caja de voz.

El mayor ejemplo de este uso del Código Morse es el ordenador del físico Stephen Hawking. El dispositivo pone voz a las ideas del famoso teórico de los agujeros negros. En la película biográfica de Stephen Hawking, La Teoría del Todo, podemos ver cómo funciona este ordenador.

Otra de las lenguas creadas por gente habilidosa es la lengua de signos. Principalmente inventada para facilitar la comunicación de personas con discapacidad auditiva, esta lengua es capaz de permitir mantener una conversación larga con tan sólo el movimiento de las manos y gestos faciales. Y no sólo conversaciones, también se pueden componer canciones, relatar historias, crear poesías… Como ya he dicho antes, la comunicación no verbal es la esencia. Un ejemplo audiovisual donde se retrata la lengua de signos es Babel, donde Chioko, una joven japonesa, se comunica a través de esta lengua.

El Braille es otra manera de comunicación dotada de gran relevancia que consiste en puntos en relieve que van conformando significados. Es una fórmula poderosa capaz de hacer que las personas con discapacidad visual puedan imaginar lo que sus ojos no pueden apreciar. El Braille ha evolucionado en los últimos años y permite adaptar el cine de tal forma que se puede disfrutar del séptimo arte a través de la imaginación estimulada por el tacto de los puntos del Braille y el sonido.

Hace unos años vi la película La Escafandra y la Mariposa donde conocí el lenguaje del Tablero de comunicación. No lo había visto nunca, pero es genial para las personas que sólo pueden utilizar sus ojos. Se trata de un tablero con letras, números e incluso estados de ánimo que se van eligiendo a través del parpadeo.

Os ánimo a que veáis estas películas que os he recomendado y a que os adentréis en el mundo de la comunicación y conozcáis las diferentes lenguas que existen. Seguro que hay muchas más aún por descubrir.

Miriam RV

 

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