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Hasta pronto, Jimena

¡Hola amigos! Soy Jimena. Espero que hayáis pasado un buen fin de semana. Bueno, hoy os vengo con un post más personal que el del viernes. Como ya sabíais, he estado haciendo unas prácticas en Fundación Universia este julio, y acabo hoy. Total, que vengo a deciros: ¡hasta pronto!.

Estas tres semanas se me han pasado volando, y ha habido una clara evolución personal, empezando por mi sentido de la orientación. Empecé con odiseas diarias viniendo a la Ciudad Financiera del Banco Santander perdiéndome por las distintas entradas, luego por los diferentes edificios.  Al cabo de dos días me hice un mapa mental muy simple que he seguido hasta hoy: ascensor, segundo piso, izquierda, puerta doble, izquierda, derecha, puerta simple que siempre está abierta, ¡y hemos llegado!

Pero mucho más importante que esto, esta maravillosa oportunidad me ha ampliado la vista sobre lo que realmente es la discapacidad, de manera inimaginable. ¿Sabes esa sensación de vergüenza que tienes cuando ves tus fotos de Facebook de hace cuatro años? Pues así es como me siento yo cuando pienso que antes me creía que la discapacidad se limitaba al síndrome de down, ceguera, o movilidad reducida. Nunca pensé que podrían existir cientos de tipos de discapacidades, distintos grados, ¡y mucho menos que no me daría cuenta de que gente muy cercana a mi podría tener una discapacidad y que yo ni me había percatado! He llegado a la conclusión de que antes de haber estado aquí, aunque yo hubiese dicho que no tenía ningún tipo de prejuicio sobre la discapacidad y hubiese defendido con fuerza la posición de que una persona con discapacidad se encuentra en igualdad de condiciones para formarse y tener un trabajo como cualquier otra persona, me estaba mintiendo a mí misma.

Ayer mismo me pasó algo que no pensé que me podría a ocurrir, y ahora estoy muy agradecida porque me ha abierto bastante la mente. Al estar operada de cadera, mis compañeras me comentaron que podría pedir el certificado de discapacidad para demostrarme que la discapacidad es algo que se puede tener y hasta uno mismo puede no saber que la tiene. Eso causó un brote de intenso rechazo dentro de mí. ¿Por qué? Mi respuesta fue “porque no quiero ser discapacitada”.

Vamos a ver, amigos, lo he estado reflexionando. Cómo he estado mintiéndome a mí misma hasta este momento. Lo reflejan los sentimientos que sentí en ese momento: si el simple hecho de tener el certificado de discapacidad causó rechazo, entonces eso demuestra que realmente no tenía tan interiorizada la igualdad frente a las capacidades diferentes. ¿Cierto? Tener certificado de discapacidad no quiere decir que uno sea discapacitado. Ni mucho menos. No cambia quien soy. Es un trozo de papel.

Lo que os vengo a decir con esto, amigos, es que estas semanas lo más importante que he aprendido es lo que es una discapacidad, y que realmente no significa ningún impedimento si uno no se lo impone como imposible.

En Fundación Universia he conocido a un equipo de personas extraordinarias, de corazón inmenso que me han orientado y ayudado en todo momento. Trabajadoras, dedicadas, y sobre todo con pasión por lo que hacen. Estoy muy agradecida.

Ha sido un placer poder compartir con vosotros en estos posts mi punto de vista en varios asuntos, así como mis experiencias en Fundación Universia, que han sido geniales. Bueno amigos, esto no es un adiós, más bien es un hasta luego ya que mi compañera de comunicación me ha dicho que podré hacer algún post en agosto.

Con todo esto… ¡feliz verano!

JIMENA

JIMENA

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