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¡Muévete, viaja y… estudia!

La universidad es una de las mejores etapas de la vida y por ello hay que aprovechar la experiencia al máximo. No solo se trata de estudiar, es la fase en la que nos convertimos en adultos, nos formamos como profesionales y maduramos, hacemos amistades duraderas y marcamos la ruta que vamos a seguir en nuestra vida.

Porque la universidad es casi lo más importante para el futuro, hace varios años apareció el programa Erasmus con el objetivo de ofrecer intercambios de un año a diferentes universidades europeas. Ya son muchos los estudiantes que han disfrutado de esta experiencia y la mayoría afirma que ha sido un punto de inflexión en su vida. Supone salir de casa por primera vez, con veintipocos años, lleno de dudas y de incertidumbre, para encontrar cosas nuevas de las que aprender cada día. En el programa Erasmus se estudia, pero también se viaja, se aprende, se enseña, se hacen buenos amigos, se intenta cocinar y se consigue, se habla un nuevo idioma, se ríe y se llora por no querer volver a casa.

Son demasiadas emociones las que se viven, y Fundación Universia quiere ser partícipe de ello otorgando una parte de la X Convocatoria de las Becas Fundación Universia Capacitas para programas de movilidad internacional. Desde el año 2007 hasta hoy ya han sido concecidas 105 becas en esta categoría para universitarios con discapacidad que han estudiado un grado o un máster fuera y este año son 17 universitarios los que la están disfrutando. Uno de los jóvenes capacitas de esta categoría de movilidad internacional, Cristian García Grau, nos cuenta que en marzo viajará a Inglaterra para cursar un máster en Cranfield University en el campo de la industria aeronáutica y lo espera con muchas ganas.

Yo no me fui de Erasmus, pero sí opté por salir en vacaciones, al terminar cada curso académico. Estudié varios cursos relacionados con mi carrera en University of the arts London, donde estuve dos meses durante dos veranos. También estuve dos meses en Boston antes de empezar la universidad. Fueron experiencias internacionales en las que aprendí mucho, conocí nuevas culturas, viajé y tuve oportunidad de conocer personas de casi todas las nacionalidades y con las que hoy sigo en contacto. Tras mis vivencias en el extranjero, puedo decir que es lo mejor que un estudiante puede hacer. Una de las lecciones que aprendí es que en la universidad lo más importante es crecer como persona y para conseguirlo, debemos nutrirnos con distintas experiencias. Y tú, ¿te animas a estudiar fuera?

 

Miriam RV

 

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