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Una jornada de aprendizaje y diversión

Ayer fue un día de diversión para los becarios del Banco Santander España porque asistieron a un evento que organizó la Fundación Universia con el Banco Santander. Se trató de diferentes actividades que recrearon la situación cotidiana de diferentes discapacidades para que los jóvenes se pusieran en la piel de otros. La gymkana se llamó “En tus zapatos” y trató de desprender a estos jóvenes de sus cómodos zapatos para andar sobre otros. Además, durante toda la jornada intenté que en redes sociales se conociera el evento a través del hashtag #Santandertraineeday16.

Fue una jornada de diversión y de reflexión que fomentó que los universitarios se dieran cuenta de muchos aspectos que envuelven a las personas con discapacidad. Cuando empezamos a trabajar y a conocer el mundo laboral, nos damos cuenta de que cada persona, cada compañero con el que trabajamos es diferente y tiene unas características únicas. A veces nos damos cuenta de las cosas en común y de las diferencias y a veces no, y precisamente esta jornada trató de hacer visible esta realidad, cada persona es única y cada uno tiene una habilidad. Es por esta razón que desde la fundación decidimos participar, es importante que se conozca al máximo las capacidades de las personas con discapacidad.

Llegué a la sala Demo3 de MEEU, en la estación de Chamartín, lugar donde se celebró el evento y progresivamente empezaron a llegar los jóvenes de prácticas que iban a participar en la jornada. Nosotros, como organizadores, estábamos algo nerviosos por la novedad del evento, sabíamos que ellos desconocían por completo las actividades que iban a hacer. Cada taller fue una sorpresa, donde les llamó la atención conocer las sensaciones de no oír, no ver o no poder concentrarse en una tarea por causa de una enfermedad mental, y ser capaz de hacerlo todo. Se dieron cuenta de que la discapacidad es un tema conocido pero a la vez muy desconocido, se tiende a creer que las personas con discapacidad son débiles, cuando no es así y ellos se dieron cuenta.

Empezamos la jornada con el deportista paralímpico de natación Enhamed, que quiso participar con su granito de arena. Nos contó la experiencia que ha vivido a lo largo de su vida y cómo ha llegado a ser un nadador de élite. Nos enseñó a su guía principal, una perrita labradora llamada Adele y nos regaló varias frases para tener en cuenta: “La mayor discapacidad que puede tener una persona es la falta de confianza en sí misma”, “No nos cambia lo que conseguimos, sino el proceso que seguimos”, y también citó la frase de Winston Churchill “El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo”. Además, nos enseñó un vídeo en el que podemos ver una cena a oscuras con el piloto de Fórmula 1, Sebastián Vettel, donde hablan y reflexionan sobre los límites de las personas, cuya conclusión es que no existen, solo existe la voluntad y ser imparable. Os dejo aquí el vídeo para que lo podáis ver.

Seguimos la jornada con las actividades diseñadas para ponerse en la piel de distintas situaciones. Se trataba de tres talleres, uno de aprendizaje de lengua de signos, otro de concentración, en el cual una voz a través de un mp3 dificultaba la atención, y otro de blind tennis con la Fundación Emilio Sánchez Vicario, donde se jugó al tenis con los ojos tapados. Los jóvenes se lo pasaron bien, se rieron y tuvieron una actitud positiva. Pero sobre todo, aprendieron cómo son las personas con discapacidad, personas normales como ellos. Alguno se preguntaba el porqué de su equivocada percepción, otros decían que no conocían a nadie con discapacidad, pero en realidad sí conocían, pero no lo sabían porque pensaban que las personas con discapacidad eran diferentes. Os dejo otro vídeo del taller de lengua de signos de ayer, donde los jóvenes aprendieron su signo y su nombre. En la lengua de signos cada uno tenemos uno asignado, y suele responder a una característica. En mi caso, mi signo es señalar mis ojos, porque al ser grandes y de color claro son característicos.

Tras estas actividades de sensibilización, disfrutamos todos de un cóctel donde comimos dulces y salados y nos conocimos un poco más. Además, nos apuntamos al viral reto del mannequin challenge, en donde yo lo grabé de forma estática, desde mi posición de maniquí. Fue una buena anécdota y las 90 personas que estábamos allí nos congelamos completamente por dos minutos y ni uno parpadeó. Después de habernos convertido en figuras de hielo, seguimos con una sesión de selfies para encontrar objetos perdidos. Una búsqueda del tesoro que culminaría con el hallazgo de todos y con un premio, pero dicho trofeo solo se entregaría si también se ganaba la siguiente prueba.

y ¡por fin! para finalizar, los jóvenes fueron sorprendidos con un juego de escape, en el que se convirtieron en miembros del CNI y tuvieron la misión de salvar a la humanidad de un terrible virus mortal. Los jóvenes se dividieron por grupos y sacaron su lado más característico: el estratega, el matemático, el teamleader, el que hace piña, el que ayuda a su grupo y a los demás, el que averigua acertijos… se lo pasaron bien y trabajaron juntos. Fueron 75 minutos de tensión que culminaron con un equipo ganador en el último segundo.

El evento fue muy positivo porque ayudó a que los becarios se conocieran mejor entre ellos, se ayudaran y se sensibilizarán sobre un aspecto importante y tan desconocido como es la discapacidad. Los jóvenes aprendieron nuevas cosas, y sobre todo, disfrutaron mucho.

 

Miriam RV

 

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