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Voluntarios trotamundos

Os voy a presentar a dos personas que han tenido la oportunidad de hacer un voluntariado en el mejor momento de sus vidas. Son dos universitarios que contagian la vitalidad propia de los jóvenes y que han dejado huella en las personas que les han acompañado en su aventura. Como ya os he contado en otros post anteriores, el voluntariado es una experiencia muy gratificante y los voluntarios de Fundación Universia lo han podido vivir en primera persona. Muchos dedican unas horas al día para prestar su atención a personas que están envueltas en situaciones vulnerables, incluso otros dejan su lugar por un tiempo para salir a ayudar a mejorar la situación de países en vías de desarrollo. Esta  última opción es el caso de Jordi Gilabert y de Inés Carrasco.

Jordi es traductor y contacto con Fundación Universia para apuntarse al programa de voluntariado y está pasando unos meses en la Fundación Vicente Ferrer, en la India, donde aporta su granito de arena. En concreto, se encuentra en Annantapur, una de las zonas con mayor tasa de pobreza del país. Las palabras de Jordi reflejan a la perfección las emociones que está sintiendo con su trabajo en la India: “El trabajo es gratificante, estoy con unos 60 traductores hindús. Ellos traducen las cartas de los niños apadrinados, escritas en telugu (idioma de esta zona) al español, y yo ayudo”. Nuestro voluntario es un apasionado de su trabajo, por lo que este voluntariado está siendo una experiencia muy completa para él. Además, tiene mucho contacto con niños porque también ayuda a redactar cartas en inglés a los padrinos que no viven en España en agradecimiento de los pequeños.

Inés es una estudiante de fisioterapia y también contacto con Fundación Universia para hacer un voluntariado. Ha pasado un mes de verano en la sede de la Fundación Annur en Cholula, México. Nos ha mandado un montón de fotos que ilustran sus vivencias y que muestran todo lo que ha aprendido tanto a nivel personal como profesional. Ha pasado tiempo ayudando a niños en situación de vulnerabilidad. Inés ha compartido con nosotros esta reflexión: “Personalmente he conocido otro punto de vista; me he dado cuenta de que la discapacidad se vive de maneras muy diferentes, no solo en continentes distintos sino ya también dentro del mismo país. Hay familias que lo abordan muy bien, y otras no tanto. No hablo de recursos ni de medios, sino de actitud”.

Y precisamente la actitud es la llave del éxito personal que hace que seamos capaces de valorar nuestras habilidades y también ver las de los demás. Muchas veces hace falta vivir experiencias que exploten la burbuja en la que vivimos y nos hagan abrir los ojos y el voluntariado es una gran opción para observar vidas opuestas a la nuestra. Con la mirada y la comprensión podemos entender todas las perspectivas que la vida ofrece, y desde las cuales podemos observar diferentes realidades y empaparnos de todas las cosas buenas que obtenemos de ese aprendizaje.

Os invito a que valoréis hacer un voluntariado porque podéis aprender cosas nuevas y muy distintas a lo que vemos todos los días. La Fundación Vicente Ferrer está buscando otro voluntario para que pueda ayudarles en su tarea diaria para combatir la pobreza en la India, además Fundación Universia aporta una ayuda económica. Si estás en la universidad y tienes discapacidad te animo a que te apuntes, así podré escribir otro post como este sobre tu experiencia, ¡que será mucho más que positiva!

Miriam RV

 

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